Filtros habitáculo MANN

El filtro de habitáculo o filtro de polen, se instala para proteger la higiene y el confort de los pasajeros. Actualmente casi todos los automóviles lo incorporan de serie y, como otras piezas del vehículo existen unos intervalos de mantenimiento que dependen, principalmente, de la exposición a polvo u otros elementos que lo pueden deteriorar. Pero a diferencia de otras piezas, no se le da la importancia que realmente tiene, de manera especial en la salud de los pasajeros.

 

Los coches aspiran el aire de los sistemas de ventilación, calefacción y aire acondicionado del exterior, y el humo que sale de otros vehículos, el polvo, el hollín, el polen, bacterias, óxidos de nitrógeno y otras sustancias pueden llegar al interior del habitáculo. Especialmente en condiciones de tráfico urbano, la concentración de estas sustancias tóxicas es elevada.

El mantener el filtro en perfecto estado y optar por un filtro de calidad, con un material que pueda retener pequeñas partículas de tamaño microscópico ayudará a combatir el desarrollo de bacterias (responsables de alergias), microbios y malos olores en el interior del habitáculo, mejorando así en higiene y en confort.  Además el filtro de habitáculo interviene en el desempañado del parabrisas.

La mala calidad del aire produce cansancio e irritabilidad en los ojos y en el aparato respiratorio. Los filtros de aire de habitáculo de calidad garantizan un mayor confort, así como aire fresco en el habitáculo. Puede que los síntomas causados por un filtro de mala calidad no se noten a muy corto plazo, pero sin lugar a dudas se notarán, más acusadamente en el caso de personas con alergias.

Como norma general, deberían revisarse una vez al año o cada 15.000 km recorridos. Ventanas y parabrisas empañados, mal funcionamiento o poco flujo de aire en el sistema de aire acondicionado y malos olores son también señales claras de la necesidad de su sustitución.

Tipos de filtros:

El filtro clásico (de partículas) – Impide el paso de la mayoría de las partículas de polvo y aquellas que se encuentran suspendidas en el aire. Filtra el polen y las bacterias, reduciendo considerablemente el riesgo de alergia, de infección o de irritación. Dependiendo de la calidad del filtro las partículas filtradas serán de diferente tamaño, obteniendo mejores resultados de filtración con filtros de marcas de calidad.

El filtro de carbón activo – Captura hasta el 80% de los gases contaminantes gracias al filtrado del carbón activo. Retienen contaminantes gaseosos como óxidos de nitrógeno, vapores de combustible, ozono y otros olores presentes en el aire del entorno. Como una esponja, una capa de carbón activo atrapa las sustancias gaseosas en poros 10.000 veces más finos que el cabello humano. La eficacia de la capa de carbón activo se debe a su gran superficie de filtración. Además filtran partículas de menor tamaño que los filtros convencionales.

Filtros de última generación – Los últimos filtros diseñados, además de las características antes mencionadas en los filtros de partículas y carbón activo, incorporan nuevos materiales capaces de retener y neutralizar la gran mayoría de los alérgenos, que podrían entrar al habitáculo usando un filtro convencional.